Después de quince años de trayectoria —y de caminos recorridos por separado— Jesús Alzamora, Bruno Tarnecci y Plomomagic vuelven a reunirse sobre un mismo escenario para presentar Magia por tres, una temporada corta que se perfila como uno de los planes culturales más atractivos de marzo en Lima. Las funciones se realizarán todos los jueves en el Teatro de la Amistad Peruano Chino.
Lejos de ser un simple espectáculo de ilusionismo, Magia por tres es un reencuentro cargado de historia, complicidad y madurez artística. Los tres artistas regresan al teatro donde todo comenzó, no para “hacer un show más”, sino para celebrar el tiempo compartido, la amistad que resistió los años y la pasión por sorprender que sigue intacta.
Tres estilos, una sola experiencia
Cada uno llega con un recorrido propio que hoy se complementa sobre las tablas. Plomo ha llevado la magia a escenarios poco convencionales: desde cabinas de radio hasta eventos deportivos de alto perfil, incluyendo su cercanía con la Selección Peruana de Fútbol. Su sello es la cercanía, el humor directo y esa capacidad de romper el hielo en segundos.
Por su parte, Jesús Alzamora entiende la magia como una herramienta para contar historias y generar conversación. Tras años dedicados a la actuación, el stand-up y los podcasts, encuentra en este reencuentro la excusa perfecta para dialogar con el público desde la honestidad y la experiencia compartida. “Queremos que la magia sea un lenguaje para conectar con las personas”, ha comentado sobre esta nueva etapa.
El trío se completa con Bruno Tarnecci, quien suma más de dos décadas perfeccionando su arte entre el circo y escenarios de Asia y Europa. Su propuesta es más visual y poética: una magia que emociona incluso sin palabras, fruto de años de estudio y exploración del asombro. Hoy, toda esa técnica se pone al servicio del grupo, demostrando que el talento crece cuando se comparte.
Un plan cultural para bajar las revoluciones
Quienes asistan a Magia por tres no solo verán efectos y trucos. Encontrarán un espectáculo con ritmo, humor y momentos de complicidad genuina, donde se nota que cada integrante hizo su propio camino antes de sentir que era el momento justo para volver a juntarse. El público es parte activa de la experiencia, y cada función tiene matices únicos.
La temporada, además, es limitada, lo que convierte a estas funciones en una oportunidad especial para ver a tres referentes de la magia local en un formato íntimo y cercano. Ideal para ir en pareja, con amigos o como plan cultural de mitad de semana, el show invita a desconectarse de la rutina y dejarse llevar por una propuesta hecha con cariño y oficio.

