Alejandro Slay vuelve con un proyecto que rompe moldes. Su nuevo EP, Almost Back, no solo marca una etapa creativa más arriesgada, sino que redefine un espacio emocional poco explorado en la música contemporánea: el borde, ese instante previo a la caída, la decisión o el cambio.
Un concepto que se mueve en el límite
Compuesto por siete canciones inéditas, Almost Back se construye deliberadamente en un terreno de fragilidad emocional. Slay evita los caminos habituales de la narrativa musical —la caída dramática o la recuperación heroica— y sitúa su EP en ese intermedio lleno de tensión, ambigüedad y posibilidades.
Un lenguaje musical propio y anti–lineal
Lo más innovador del EP es su arquitectura sonora. Cada pista funciona como un experimento independiente que rehúye la linealidad tradicional.
- Electropop: “Plastic Boy” y “Delincuente Style”
- Reggaetón afilado: “DÁMELO”
- Hip-hop introspectivo: “Todo Por Mi (TXMI)” ft. Secundario
- Cumbia sin clichés: “DALE”
- Pop atmosférico y conceptual: “Deja vu”
Esta diversidad no es un gesto estético, sino el modo en que Slay articula un estado emocional complejo desde distintos códigos musicales.
“Deja vu”: nuevas capas interpretativas
El track “Deja vu” revela una faceta más precisa, contenida y madura de la voz de Slay. Aquí no busca demostrar técnica, sino acompañar el carácter exploratorio del proyecto. La interpretación aporta cohesión al EP, reforzando su tono introspectivo.
Una obra que sorprende por su frescura y originalidad
Almost Back destaca porque no depende del aura del artista para justificar su relevancia. El EP se sostiene por:
- la frescura conceptual,
- la construcción poco convencional,
- y una lectura nueva de la vulnerabilidad.
Slay irrumpe con una propuesta que no se parece a nada de lo que ha hecho antes y que lo coloca en un territorio creativo donde lo más prometedor aún está por venir.
