María Jesús Alvarado Rivera: Precursora de la lucha feminista en el Perú


 


Fiorela Mayanga

Redactado por

Jorge Morillo


Esta semana se conmemora la Lucha Internacional de la Mujer Trabajadora, una fecha que nos recuerda que la igualdad de derechos es un principio fundamental para las mujeres en todo el mundo.


En el Perú, debemos recordar a una de las figuras más importantes del feminismo: María Jesús Alvarado Rivera, nacida en Chincha en 1878, pionera en plantear la igualdad de derechos civiles y políticos para las mujeres peruanas.


Nació meses antes de la Guerra del Pacífico. Debido a los avatares del conflicto, su familia tuvo que vender la hacienda y establecerse en Lima, ya que Chincha Bajo pasó a ser cuartel del Ejército chileno


Inició sus estudios en la escuela de la Sra. Rodó, culminando hasta el tercer grado de primaria. Fue la alumna más destacada, lo que llevó a que el colegio la eligiera para pronunciar el discurso de clausura. Tenía apenas 15 años cuando dio aquel discurso que marcaría el despertar de su conciencia social en favor de los derechos de las mujeres.


Posteriormente continuó su formación de manera autodidacta. A pesar de sus sobresalientes capacidades intelectuales, no pudo acceder plenamente a estudios superiores, ya que en aquella época estos estaban reservados principalmente para los varones.


En 1908, consiguió un empleo de columnista en El Comercio, gracias al apoyo de su primo Lorenzo Antonio, que era Catedrático de Geología en la Universidad Mayor de la San Marcos.


Su primera conferencia fue en 1911, en la Sociedad Geográfica de Lima, resaltando el importante resultado de la intelectualidad de aquella época, llamada posteriormente “El feminismo de la Sociedad Geográfica de Lima”. Allí planteó los fundamentos del feminismo que dieron un cambio social en la igualdad de derechos civiles y políticos para las mujeres:


El principio fundamental del feminismo es la igualdad de la potencialidad mental y de la habilidad para el trabajo del hombre y de la mujer, igualdad probada irrefutablemente por la historia y por la observación diaria; por cuya identidad de personalidades es de absoluta justicia que sean iguales ante la ley, libertándose la mujer de la forzosa y muchas veces tiránica tutela del hombre, que ningún derecho tiene a ejercer supremacía en la pareja humana.”


En 1913 se integró al Comité Directivo de la Asociación Pro Indígena, donde redactó valientes artículos en defensa de los pueblos indígenas y apoyó la lucha obrera por la jornada laboral de ocho horas.


En 1914 fundó la institución Evolución Femenina, organización que promovía la educación y los derechos de la mujer. Entre sus principales propuestas estaba el establecimiento de colegios públicos para mujeres peruanas.


En 1915 la Cámara de Diputados aprobó el ingreso de mujeres a las Sociedades de Beneficencia Pública, medida que fue ratificada por el Senado en 1922.


En Argentina se realizó por primera vez el Primer Congreso Panamericano del Niño en 1916, donde María Alvarado fue nombrada presidenta del evento. El congreso se estructuró en siete secciones fundamentales: Derecho e Higiene, Psicología, Educación, Asistencia a la Madre y al Niño, Sociología y Legislación Industrial.


Uno de sus mayores logros se concretó con la aprobación del Proyecto de Ley en 1936, esta ley estableció que las mujeres casadas dejaran de estar bajo la patria potestad del esposo. Una reforma que permitió por primera vez en el Perú, donde las mujeres pudieran administrar sus bienes y ejercer derechos civiles básicos. Fue un avance histórico para la sociedad peruana.


En la Nochebuena de 1924, fue encarcelada en la prisión de Santo Toribio por orden del presidente Augusto B. Leguía. Su detención se produjo por negarse a revelar los nombres de estudiantes y obreros, siendo ella misma quien imprimió los folletos contra la empresa estadounidense Cerro de Pasco Copper Corporation, ya que esta empresa provocaba daños en más de 700 hectáreas de sembríos y enfermedades en las personas del lugar. Su firmeza frente al poder político marcó otro episodio de valentía en su vida.


En mayo de 1925 se vio obligada a exiliarse en Argentina, donde permaneció once años, ejerciendo como maestra, desarrollando su labor intelectual y literaria, y continuando su larga lucha en defensa de los derechos de las mujeres.


María Jesús Alvarado Rivera falleció en 1971, a los 92 años de edad, dejando un legado trascendental en la lucha por la libertad y la igualdad de las mujeres peruanas y del mundo. Su voz sigue siendo pasado, presente y futuro contra al patriarcado que aún persiste en muchos países del mundo.







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